jueves, 26 de julio de 2012

Supongo que sí, que crecemos. Que nos pasamos todos los días en la calle y aún pensamos que salimos poco. Que nos emborrachamos, y hace unos años nos daba miedo incluso oler el humo del tabaco. Que nos enamoramos y cuando eramos más pequeños no queríamos ni abrazar al del otro sexo. Que no aguantamos quince minutos frente a un libro entendiendo lo que pone, cuando en primaria sacabas sobresalientes sin estudiar. Que hay cosas que no entendemos, y cuando éramos unos enanos ni sabíamos de la existencia de estas. Que a veces nos volvemos bipolares, lloramos y reímos al mismo tiempo. Sentimos impotencia, rabia, dolor. Pero también alegría, felicidad y ganas de sonreír todo el rato. Que pierdes la vergüenza y te da igual lo que digan los demás mientras tú seas feliz. Que odiamos a nuestros padres y solo queremos estar con los amigos. Y que sí, que nos jugamos la vida y no nos da miedo. Pero también nos equivocamos y tenemos que rectificar solos, cuando hace unos años siempre estaban ahí tus padres para apoyarte. Y aprendes que, cuando te caigas, no siempre va a haber alguien para ayudarte, que tienes que aprender a levantarte por ti mismo y buscar una razón para seguir, aunque en principio parezca que no la halla. Aprendes a fingir sonrisas, cuando por dentro sientes que te mueres, porque cuando creces te das cuenta que el bienestar de los demás, al final será el de uno mismo. Aprendes que no todo en la vida es un paseo por la playa, que es un camino difícil de recorrer. En algunos momentos hay que pasar por tormentas, enfrentarte a problemas y superar obstáculos. Pero mientras cruzas ese camino te encontrarás con personas que marcarán tu vida, muchas sonrisas y cosas nuevas que aprenderás. Y, te darás cuenta que, a pesar de todo, ese camino es maravilloso y cuando crezcas, querrás recorrerlo una y otra vez. Pero entonces será tarde. Por eso, disfruta ahora, equivocate ahora, aprende ahora. El mundo es tuyo, que no te lo quiten.

No hay comentarios:

Publicar un comentario