jueves, 21 de junio de 2012

Morir.

Que la gente te pueda. Que desees morir, pero solo que desees. No que mueras.
Morir. Son demasiadas preguntas. ¿Donde vamos después? Al cielo, al infierno, o simplemente nos reencarnamos. No lo sabe nadie. Solo el que muere.
Morir. ¿Es la única enfermedad que no tiene cura? O tal vez algún día podamos ser inmortales. El mundo seria un caos. Un caos total.
Morir. ¿De qué sirve? Para sufrir, no solo nosotros, si no nuestro alrededor también, la gente que nos quería, o gente que conocíamos.
Morir. Un verbo tan malo que podía desaparecer de nuestro vocabulario, pero por desgracia no puede ser así.
Es fácil, si naces, mueres. Y tan simple. No hay cura ni remedio.

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